13: El territorio de la despedida
Capítulo 13 El territorio de la despedida A veces la existencia no se quiebra —se deshilacha. Como un tapiz antiguo que pierde sus hebras una a una hasta que solo queda el bastidor desnudo, la memoria del dibujo flotando en el aire como polvo dorado. La taza que aguarda en la mesa ya no es cerámica: es un centinela de porcelana que respira, que late con un corazón minúsculo que solo yo puedo escuchar en las madrugadas cuando el silencio se vuelve tan denso que adquiere textura de terciopelo mojado. La cortina no cuelga inmóvil —tiembla con sueños propios, con conversaciones que mantiene con el viento en un idioma que dejé de comprender el día en que Ella se volvió pronombre. El futuro llegó sin anunciarse, descalzo como un ladrón que conoce cada tabla suelta del piso. No trajo promesas estridentes ni apocalipsis de fuego —solo la certeza mansa de un río que ha decidido cambiar de cauce mientras los árboles de la orilla miran sin pestañear, sabiendo que protestar sería tan inú...