11: «El borde invisible del cambio»
Capítulo 11 «El borde invisible del cambio» La mañana no apareció de golpe. Se deslizó lentamente, como una manta tibia que aún no decide si cubrir el día por completo. El cielo tenía esa expresión confundida de quien se despierta sin saber en qué estación está. No llovía, pero tampoco brillaba. Todo se sentía en pausa, como si el mundo respirara hondo antes de comenzar. No había apuro. Los sonidos llegaban con cuidado, los colores seguían apagados y el tiempo parecía flotar entre los muebles, como polvo en la luz. Era uno de esos días que no exigen nada, pero lo insinúan todo. Y en esa calma, en ese gris silencioso, uno empieza a mirar distinto: como si detrás de la quietud viviera una verdad que aún no se ha dicho. Nada parecía distinto en la superficie. El mantel dormía bajo la huella rojiza del desayuno anterior, como si el tiempo se hubiese negado a borrarlo; la radio murmuraba con voz de humo, mencionando guerras y decisiones que pasaban por nosotros como viento por vid...