31 El último trazo
Capítulo 31 El último trazo Estas pinceladas otoñales no buscan la perfección: son trazos que tiemblan, manchas de luz cansada y sombra antigua que se superponen como recuerdos que nunca aprendieron a ordenarse. Así llega la sabiduría con los años, fragmentada y contradictoria, hecha de certezas que se desmoronan como hojas secas entre los dedos y de dudas que, sin pedir permiso, se vuelven roca. No hay manual ni sendero recto, solo este avanzar a tientas entre la memoria que insiste en quedarse y el olvido que insiste en llevarse algo más. La sabiduría no es claridad, sino la capacidad de convivir con la confusión, de sostenerla sin miedo, como quien carga una linterna temblorosa y aun así sigue caminando. En la esquina más tranquila de la sala descansa una planta que nunca pedí y que, sin embargo, lleva años conmigo. No florece, no crece, no muere: simplemente permanece. Algunas mañanas, cuando paso medio dormido, descubro una hoja nueva, fresca, imposible, como si hubiera brotado...