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Mostrando entradas de agosto, 2025

19 El territorio de los amores imposibles

Capítulo 19 El territorio de los amores imposibles Con el tiempo entendí que los amores que no pudieron ser —esos recuerdos que se desvanecen como hojas arrastradas por la corriente, esos dolores que permanecen mudos en la garganta— también nos moldean con manos invisibles. Cada uno ocupa su sitio con la misma dignidad de lo vivido, aunque parezcan mínimos o pasajeros, como destellos fugaces en la penumbra que el olvido nunca consigue disipar por completo. Lo efímero —esa emoción que destella y se apaga, la mirada que no volvió jamás, la palabra que quedó suspendida en el aire como una nota musical trunca— puede volverse eterno cuando encuentra resguardo en el corazón. No es la duración lo que otorga valor a las cosas, sino la huella del cambio que dejan en nosotros. A veces, lo que más duele es precisamente lo que sostiene, lo que enseña a inhalar luz entre los escombros y a encontrar belleza en las cenizas. Me hablan de amores platónicos como espejismos que danzan en el desierto...

18 Cuando el tiempo se vuelve acuarela

  Capítulo 18 Cuando el tiempo se vuelve acuarela «Pintar es otra manera de mirar la vida, como si los ojos se disolvieran en agua y luz al mismo tiempo. El agua, dócil y caprichosa, se adueña del papel, dejando que los colores hablen en mi nombre, diciendo aquello que mi voz no alcanza. La acuarela es mi fe callada: creer que incluso con manos temblorosas puedo dejar una huella verdadera, mostrar quién soy en la transparencia del silencio, cuando el mundo no me mira pero yo, por fin, aprendo a mirarme.» Treinta años después de haber llegado a Montreal con una maleta llena de incertidumbres, me encontré otra vez en una encrucijada que olía a café frío y páginas en blanco: la jubilación. Aquella última noche de trabajo la viví como un rito íntimo donde cada gesto adquirió peso sacramental. El café, negro y humeante como en todas las noches anteriores, sabía esta vez a clausura y promesa. La camisa, planchada con mi obsesión habitual, se volvió armadura que ya no necesitaba. Y l...

17 Cuando la primavera aprende a caminar sobre el duelo

Capítulo 17 Cuando la primavera aprende a caminar sobre el duelo La primavera llegó ese año sin anunciarse, como animal herido que busca refugio entre las sombras. Los brotes asomaban entre costras de nieve con la vacilación de quien sabe que pisa territorio donde el dolor aún respira. Marzo traía su programa de resurrecciones —árboles que recobran pulso, pájaros que ensayan canciones oxidadas— pero algo en el aire conservaba ese sabor mineral del luto, como si las aceras mismas recordaran demasiado y perdonaran poco. Desde mi ventana en Bélanger , observaba el mundo intentar revivirse con la obstinación de quien ignora que ciertos inviernos habitan para siempre en la anatomía secreta de las emociones. El apartamento, pequeño contenedor de nuestras conversaciones importantes, olía distinto ahora: a café reposado, a jabón que no termina de enjuagar las cosas, a ese perfume indefinible que dejan los silencios cuando se prolongan demasiado. Sombra —mi gato fantasma— cruzaba ocasionalmen...